El pasado 1 y 2 de mayo se desarrolló el II Seminario sobre clase trabajadora Latinoamericana en Foz de Iguazú. Alfredo Barrera, secretario de DDHH de AGTSyP, representó al sindicato y nos cuenta cómo fue la doble jornada que incluyó un acto político cultural y panel de debate junto a compañeros y compañeras de la CTA - T y la CTA - A.
La jornada por el Acto Internacional del Día del Trabajador fue convocado por la CUT (Central Única de Trabajadores) del Estado de Paraná, Brasil. Además de estar presentes junto a compañeros y compañeras de ambas CTA, el encuentro congregó a representantes de la Central Sindical de las Américas (CSA); la CTB, Força Sindical, Nova Central y UGT de Brasil; la CGT de Argentina; el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) de Uruguay y la CUT, CUT Auténtica y CNT de Paraguay.
En la primera jornada escuchamos discursos con un profundo análisis de la coyuntura, un diagnóstico concreto y un mensaje de unidad de la clase trabajadora latinoamericana en la acción contra las políticas flexibilizadoras de las patronales y en las reivindicaciones para mejorar las condiciones de trabajo. En la segunda jornada se abrieron los paneles de debate. Entre los temas que presentaron los representantes sindicales de Brasil se debatieron el trabajo infantil, la transición energética, la desigual carga tributaria para los trabajadores y, fundamentalmente, la reducción de la jornada laboral.
En Brasil la jornada de trabajo establecida por ley es de un máximo de 44 horas semanales no pudiendo superar las 8 horas diarias. Esto que a priori es un máximo no obligatorio de aplicación terminó siendo la jornada estándar de los contratos de trabajo. Esto significa que para completar las 44 horas semanales el sistema pasa a ser de 6 días laborables y 1 de descanso, lo que se conoce como 6x1. Pudimos ver en diversos paneles los estudios que indican que dos tercios de los contratos de trabajo de los últimos años con este tipo de carga horaria tienen salarios que no cubren las necesidades básicas.
A nuestro turno pudimos exponer nuestra experiencia de reducción de la jornada laboral, de nuestra pelea contra el asbesto que incluye reducir aún más la jornada y del imaginario que queremos generar en la conciencia de las personas. Un imaginario de trabajar menos para que trabajen todos, repartiendo las horas de trabajo. Para que la vida del trabajador no se reduzca solo a lo que el sistema espera de él: trabajar todo lo que pueda por una remuneración mínima. Para dejar de tener una vida miserable y empezar a tener una vida digna. Con sueldos que permitan vivir bien, para que el acceso a la cultura y al ocio no sea el privilegio de una minoría. Para tener más tiempo de descanso, para estar más con nuestras familias. Eso es posible tocando los intereses de las patronales, de los grandes grupos que ven crecer sus ganancias de forma exponencial gracias al aumento de la carga horaria de los trabajadores. En un mundo con este desarrollo tecnológico y con esta inteligencia artificial, ese desarrollo tiene que estar puesto al servicio de trabajar mejor y que trabajen todos, no al servicio de maximizar la ganancia empresaria.
Llevamos adelante este debate, que reunió a diferentes representantes de trabajadores de Latinoamérica, no solo para analizar o diagnosticar sino para proponer acciones y salidas. La reducción de la jornada laboral es una propuesta concreta que se nos impone. Es un debate que debemos dar a fondo en todos aquellos lugares donde se discuta sobre el devenir de la clase trabajadora si queremos que sea para mejorar su vida y su futuro