El 30 de enero de 1977, José Mendoza, trabajador del subte de la línea E, fue trasladado del Centro Clandestino de Detención Puente 12 a las intersecciones de las calles Falucho y Alsina en Ciudadela, partido de Tres de Febrero donde fue asesinado. En la jerga de los militares, el "traslado" de un detenido significaba su asesinato. Fue el fin de su cautiverio en Puente 12, donde Mendoza estuvo sometido a la tortura desde el 17 de septiembre de 1976 cuando fue secuestrado en la vía pública por un grupo de tareas bajo las órdenes del comisario Miguel Etchecolatz.
Después del veredicto de Puente 12.
El dato de su traslado del 30 de enero es una novedad. Lo supimos gracias al portal de derechos humanos de la provincia de Buenos Aires (LINK: https://derechoshumanos.mjus.gba.gob.ar/victima/1633-mendoza-jose-martin/ ) . Donde además está la causa, las audiencias del juicio, la sentencia, los imputados, los ex Centros Clandestinos de Detención y una reseña o resumen de lo que hasta ahora se sabe de las víctimas.
El caso de José Mendoza, que era boletero, es paradigmatico. El sindicato del subte logró ser querellante, en un hecho inédito, en el juicio que condenó a Etchecolatz. Fue un largo camino que tuvo su punto culmine cuando la justicia dictaminó que Etchecolatz era culpable del crimen de nuestro compañero.
Los primeros pasos de ese largo camino fueron empujados por la secretaria de DDHH del sindicato, donde Pipi González, guarda de la A, comenzó a unir las piezas de un rompecabezas que parecía imposible de armar. Cristina Comande, una sobreviviente de Puente 12 a quién Pipi acompañaba en las rondas de los jueves de las Madres, aportó un dato clave: José había estado secuestrado en ese centro clandestino.
La tenacidad hizo que, tiempo más tarde, Pipi pudiera encontrar su casa en Lugano y a la familia de José. Se pudo recuperar su legajo laboral, donde Subterráneos de Buenos Aires asentó su desvinculación por abandono de trabajo y donde también hay una carta de su tía donde avisa que su sobrino fue secuestrado por civiles armados que decían ser parte del Ejército. Sus restos pudieron ser identificados gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense. La familia se enteró de esto gracias al sindicato y decidió realizar un responso en la Parroquia de la Santa Cruz. Un frío día de 2016, más de 4 décadas después, finalmente su familia y sus compañeros de trabajo le pudieron decir adiós.
En marzo de 2023 el Archivo del Subte realizó este video que cuenta la historia de José.