Proponen declarar “en emergencia” a la línea E y el Premetro

Presentan en la Legislatura un proyecto de ley para que se declare en emergencia por tres años a la línea E y el Premetro. Instan a Subterráneos a presentar un plan de inversiones para mejorar el servicio. La línea es una de las más afectadas por problemas de funcionamiento y por la crisis del asbesto. Para peor, enfrenta una creciente demanda de usuarios.

El diputado Sergio Abrevaya (GEN) presentó en la Legislatura Porteña un proyecto de ley que pide declarar “en emergencia” a la línea E y el Premetro por un plazo de tres años.

Se trata de un proyecto similar al que había presentado el mismo diputado hace dos años atrás, que no fue tratado y perdió estado parlamentario.

El proyecto ordena a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) a diseñar un plan de inversiones para la “renovación, mejoramiento y correcto mantenimiento” de la línea E para que, tal como lo establece la ley 4472, se garanticen los “derechos de los usuarios” y la “calidad” del servicio en condiciones de “continuidad, regularidad, igualdad y generalidad”.

A su vez, también insta a la empresa estatal a elaborar un “proyecto de reconversión, modernización, prolongación y mejora de la infraestructura existente” del Premetro, que no ha recibido ninguna actualización significativa desde su inauguración en 1987.

La línea E arrastra desde hace años graves problemas de servicio, en buena medida debido a que la mayor parte de su flota está envejecida y deteriorada. Sin embargo, esta no es la única causa: no han faltado episodios donde se produjeron fallas en la infraestructura, como la caída de catenarias en octubre del año pasado.

Además, la E es una de las líneas más afectadas por la crisis del asbesto: excepción hecha del puñado de formaciones Alstom que le fueron transferidas desde la línea D (solo una de ellas con aire acondicionado), todos sus trenes tienen piezas con el material cancerígeno. Entre estos se cuentan los veteranos CAF-GEE, de 55 años de antigüedad, y los Fiat Materfer, cuyas unidades más antiguas tienen 40 años. Se estima que estas últimas serán intervenidas para quitarles las piezas contaminadas, tal como se está haciendo con los Mitsubishi de la línea B.

Para peor, la línea está haciendo frente a una demanda cada vez mayor: el año pasado, tras la inauguración de la extensión a Retiro y en el marco de una caída general de pasajeros en toda la red, la línea E incrementó su caudal en casi un 3%.


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